Los tesoros en el desierto del Neguev

Tel Beersheva

Ubicado al sur de Israel, tiene restos arqueol贸gicos considerados Patrimonio de la Humanidad

El desierto del Neguev, al sur de Israel, esconde tesoros arqueol贸gicos que son Patrimonio de la Humanidad, como un asentamiento de los tiempos b铆blicos de Abraham y una ciudad nabatea en la ruta de las especies.

Este inh贸spito territorio que ocupa 60 % del Estado jud铆o y donde apenas reside 12 % de su poblaci贸n ya fue habitado desde el segundo milenio antes de nuestra era, aunque se cree que las condiciones climatol贸gicas eran algo distintas.

Hoy es una zona de monte bajo y piedra arenisca, donde abundan las llanuras, barrancos y valles secos, que suelen inundarse por aluviones invernales, pero donde las temperaturas pueden llegar a superar los 45 grados en la estaci贸n estival.

En este paisaje se enmarca el parque nacional de Tel Beer Sheva, declarado en 2005 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como parte de la denominaci贸n “Tells b铆blicos” de Israel.

Junto a Meguido y Hatzor, situados al norte del pa铆s, el lugar aparece recogido en las antiguas escrituras y alberga vestigios que indican que fue poblado desde el siglo IV a.C.

A unos 180 kil贸metros al sur de Tel Aviv, Tel Beer Sheva se emplaza en las proximidades de la ciudad hom贸nima, cuyo nombre significa “siete pozos” y aparece mencionada en dos historias del G茅nesis.

Es una de las ciudades m谩s antiguas del pa铆s y donde el Antiguo Testamento fija el acuerdo de un pacto de no agresi贸n en torno a un pozo, entre los filisteos representados por el rey Abimelej, y el patriarca Abraham, al frente de los primeros israelitas.

“Abraham Avinu (el Patriarca) estuvo aqu铆 en el siglo XX antes de Cristo”, afirma la gu铆a Avigail Cooperman.

Precisa que el lugar ha sido bien conservado a lo largo de los a帽os y que los arque贸logos no se ponen de acuerdo en el sitio exacto del acuerdo en torno al pozo.

NegevUna de las historias que narra el G茅nesis describe c贸mo Abraham llega a la tierra del Neguev con su esposa Sarah y miente al rey Abimelej dici茅ndole que era su hermana, mientras que en el libro de Josu茅 aparece la expresi贸n “de Dan a Beer Sheva” para describir todo el reino israelita, donde esa ciudad era la m谩s meridional.

Entre los diez estratos de las ruinas se cuentan los restos de una antigua ciudad amurallada en la que resid铆a una casta sacerdotal que administraba la zona sur del reino de Jud谩 y donde llegaron a habitar 70 familias, en total unas 300 personas.

En las excavaciones se han encontrado restos de pozos, puertas, edificios p煤blicos y residenciales, almacenes y un sistema para la recogida de aguas y una cisterna de veinte metros de profundidad.

“Los reyes israelitas habitaron la zona entre mil 800 y el 900 antes de Cristo”, explica Cooperman, y cita un relato del segundo libro de Reyes en el que Ezequ铆as destruye pilares y altares para “para satisfacer al Se帽or”, raz贸n por la cual -apunta- se han encontrado restos de tabern谩culos destruidos o quemados.

A diferencia de la ciudad b铆blica, destruida y reconstruida muchas veces, el parque nacional de Shivta, tambi茅n Patrimonio Mundial de la Humanidad, ha llegado a nuestros d铆as como lo dejaron sus habitantes en los siglos IX 贸 X.

Se desconoce el per铆odo de fundaci贸n de este emplazamiento, pero se sabe que los nabateos -mercaderes n贸madas originarios del norte de Arabia- se asentaron en 茅l durante el siglo I d.C, tras haber fundado la capital su reino en Petra, hoy Jordania.

Tras acumular grandes riquezas por el comercio de perfumes y especias del Lejano Oriente y la Pen铆nsula Ar谩biga, los nabateos construyeron estaciones para controlar las principales rutas.

“La ruta de las especies comenzaba en Yemen, atravesaba Arabia Saud铆, y de ah铆 segu铆a su curso hasta el puerto de Gaza” en el Mediterr谩neo, apunta Cooperman.

La zona se desarroll贸 con el transporte en camellos del incienso y mirra y gracias a una agricultura basada en terrazas sobre laderas y sofisticados sistemas para la recolecci贸n del agua.

Cuando el cristianismo lleg贸 al Neguev los nabateos adoptaron la nueva religi贸n, raz贸n por la que se han encontrado baptisterios.

La mayor parte de los edificios en pie se construyeron en la 茅poca bizantina, como dos iglesias del siglo IV que conservan sus 谩bsides, testigos mudos del paso de las caravanas y de los siglos.

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