Dormir en hoteles, del lujo a la desesperación

¿En cuantas ocasiones nos hemos despertado después de pasar una noche en un hotel peor de lo que nos hemos acostado?. Seguramente aquellos que por trabajo o por devoción son habituales de las cadenas hoteleras, la respuesta la tienen clara, muchas.
El confort de la cama en un hotel está adquiriendo la misma dimensión que otros elementos de la estancia como el desayuno, las instalaciones o el silencio. Durante un viaje, en un hotel, el cliente espera disfrutar de un escenario de calidad mayor que el de su hogar y si este lugar suma un buen número de estrellas, trasladar ese lujo al mismo dormitorio.
Cadenas hoteleras de gran renombre como Marriott o Sheraton están invirtiendo en los últimos años sumas millonarias de dinero para conseguir ese efecto en sus huéspedes. Otras ya han anunciado su intención de seguir con el ejemplo.
Según los expertos ofrecer un buen descanso a los clientes supone una continua inversión tanto en nuevos elementos (camas, colchones, almohadas), en una limpieza y mantenimientos adecuados y en el diseño de las propias camas.
Vamos a ver punto por punto.
1. Colchones: La mayoría de los hoteles se decantan por por colchones con muelles bicónicos, que no genera independencia de lechos al dormir en pareja, es decir, hundimiento o vencimiento en caso de peso desigual entre ambas personas. Tras él, se sitúan las opciones del muelle embolsado (23,8%), HR+Visco (9,5%) y Látex (4,7%).
2. A pesar de que las recomendaciones de los expertos expresan claramente la necesidad de reemplazar los colchones en los hoteles cada cinco años, la media se sitúa en los cuatro de antigüedad (lo que supone que un buen número de hoteles sobrepasa con creces el limite establecido)
3. Algunos hoteles entienden que la limpieza en el entorno del dormitorio es presentar unas camas bien hechas cuando este servicio debería ir más allá. Un reciente estudio valoraba en que solamente un 33,5% de los establecimientos hoteleros pueden vanagloriarse de ofrecer a sus huéspedes un estado óptimo de limpieza.
4. Longitud de la cama. Los últimos estudios evaluan que la media española en altura estaría situada en 1,78 cms en hombres y en 1,65 en mujeres. Parece que estos datos aún no han llegado a muchos establecimientos hoteleros cuyos huéspedes con altura superior a 1.80 tienen problemas para dormir en posición horizontal cómodamente en las camas.
5. Almohadas. Quizás el gran deficit de los hoteles.El 52,3% no cuenta con una carta de almohadas específica a disposición del huésped. Respecto a las almohadas, la mayoría cuenta con almohadas de fibra en sus distintas variantes (hueca, con algodón, cardada,…). Los clientes también señalan otras deficiencias en el servicio de habitaciones que influyen más o menos en el descanso. Por ejemplo, muchos huespedes usan los albornoces para estar cómodamente en las habitaciones sin la ropa de trabajo aunque las tallas que se ofrecen suelen ser L o M ?¿. Otro hecho incomprensible es la presencia de zapatillas entre el 39 y el 41, inutil para una inmensa mayoría de los huéspedes masculinos.
¿Como comprobar el estado del equipo de descanso?
Tanto en el hogar como en los hoteles, hay determinados puntos clave en el reconocimiento del estado de un colchón. Algunos de ellos son:
· Comprobar el certificado de fabricación e ignifugidad del colchón.
· Si al sentarnos en el borde del colchón, se hunde en exceso o pierde la forma, significa que carece de refuerzo en el perímetro (platablanda).
· Al colocar el colchón en posición vertical podremos comprobar si está combado en la zona central por el peso acumulado.
· El colchón no debería emitir sonidos al movernos, si lo hace, puede que existan muelles defectuosos o envejecidos.
· Una vez tumbados en el colchón, debemos comprobar que el colchón recoge con naturalidad el cuerpo, sin dejarlo caer por su peso, lo que provocaría tensión muscular. Y sin ser excesivamente firme para no provocar la rigidez en la espalda.
Los retos para ofrecer un buen descanso
Conseguir un buen descanso en un establecimiento hotelero supone subsanar esas deficiencias y tomas medidas a fin de que el huésped encuentre en el hotel un placer inmenso. Este es por ejemplo, el objetivo del programa de descanso ‘Sweet Sleeper Bed’ puesto en marcha por la cadena Sheraton y con una inversión de 40 millones de dólares.
Otras cadenas siguen ejemplos similares. Por ejemplo, Westin lanzó las “Heavenly beds” o “camas celestiales” para asociar sus habitaciones con el confort. Sheraton, perteneciente al mismo grupo, también apostó por asociar su marca al descanso con una inversión de 40 millones en el programa “Sweet Sleeper Bed”. Marriott International decidió incorporar 628.000 camas nuevas en los alojamientos del grupo en una operación valorada en cerca de 190 millones de dólares. Más original es la iniciativa el hotel The Benjamin en Manhattan (Nueva York), que cuenta con un responsable del sueño (‘sleep concierge’), infusiones y sales relajantes, y ofrece una garantía de sueño que compensa con una noche gratis si el huésped no consigue descansar.
1. Heterogeneidad: Los hoteles se enfrentan a una alta rotación de clientes por la duración de las estancias. Además, cada cliente es diferente por lo que deben adecuarse a todo tipo de pesos, alturas, sudoraciones y transpiraciones.
2. Elección: El sistema de descanso es un todo (base+colchón+almohada), sin embargo se tiende a contemplar por separado, lo que provoca una mala combinación de los elementos.
3. Limpieza: Los colchones no deben ir protegidos por fundas de plástico, o en forma de “U”, salvo protectores de algodón. Evitan la transpiración, pueden provocar la aparición de ácaros y hacer ruido al dormir. Además, los colchones deben ser limpiados con aspiradora y las habitaciones bien ventiladas.
4. Conservación: Los colchones deben ser volteados cada 6 meses, exceptuando aquellos que por su material no lo necesiten, como aquellos con una cara viscolástica. Además, deben renovarse 4 años. Por otra parte, para la correcta conservación en los hoteles se recomienda la utilización de patas centrales en bases matrimoniales y unión de los colchones por cremalleras en el caso de camas dobles.
5. Presupuesto: La situación no invita a grandes desembolsos, pero el precio medio exigible del equipo de habitación doble debería rondar los 600€ – 700€ (precio coste). Además, es importante el asesoramiento profesional (no comercial) durante la compra, así como prescindir de distribuidores o fabricantes que no ofrezcan garantías o certificados indispensables, como el de ignifugidad. Según datos del sector, este presupuesto es muy superior al que destinan muchos hoteles independientes o de pequeñas cadenas al equipo de descanso, valorandolo en un máximo de 200€
¿CÓMO DEBE SER EL SISTEMA DE DESCANSO DE UN HOTEL?
Según las conclusiones del estudio realizado, Grupo Laxy ha desarrollado en colaboración con Rusticae el estándar ideal para el sistema de descanso hotelero:
· BASE: Para obtener la mayor firmeza, las bases deben ser tapizadas, no laminadas.
· COLCHÓN: el sistema de amortiguación ideal es el muelle embolsado, por ser más higiénico, transpirable y proporcionar independencia de lechos cuando duermes en pareja.
· ALMOHADA: El material más adecuado es la fibra hueca siliconada y con una altura media. Además, deben ir protegidas con doble funda.
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