El Templo de Oro de Chuson-ji, (Japón) iluminado con toda su espiritualidad

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La nueva iluminación se compone de lámparas y luminarias LED y placas de sol fotovoltaicas, como fuente de energía, todo ello basado en tecnología Toshiba y se enmarca en los planes de reconstrucción que desarrolla la multinacional japonesa en las zonas afectadas por el terremoto de 2011

Chuson-Ji es el más famoso de los cinco centros que conforman HiraiZumi, el complejo de de templos y jardines considerado Patrimonio de la Humanidad y que fueron construidos como representación terrenal de la Tierra Pura Budista o Nirvana. Se le conoce por el sobrenombre de Konjikido o “Templo Dorado”, y está considerado uno de los edificios más bellos y mejor decorados del mundo.

La filosofía bajo la cual fue construido el Templo del Oro es la búsqueda de una vida en paz y armonía con la naturaleza. Esto se traduce en un edificio que transmite una imagen y sensación de serenidad y espiritualidad. Algo que el proyecto que ha llevado a cabo Toshiba ha respetado al máximo.

En Chuson-Ji se ha instalado un sistema fotovoltaico de 5 Kw que ofrece energía suficiente para el consumo del nuevo sistema de iluminación LED. Está colocado en el techo de la tienda de souvenir para evitar cualquier impacto en la belleza visual del templo. El uso de energía renovable permite además respetar aún más esa filosofía de armonía con la naturaleza que está en su origen. El mismo cuidado se ha trasladado al diseño e instalación de las nuevas luces, ya que estas debían respetar la importancia cultural e histórica del santuario.

Chuson-ji es un edificio de madera, del siglo XII, que presenta una cubierta adornada de pan de oro e incrustaciones de madre perla, está sostenido por pilares profusamente decorados de nacar y laca de oro y plata. El templo alberga tres altares y en cada uno de ellos hay once esculturas que representan a Buda y otras deidades budistas, menos en uno que falta una de las 11.

El gran reto de los ingenieros de Tohiba encargados del proyecto fue diseñar una iluminación que cumpliera tres requisitos: que no fuera intrusiva con el entorno, que ofreciera la luz necesaria para iluminar el monumento tanto interior como exteriormente, y que esta fuera capaz de transmitir los colores de manera viva y natural, con calidad y brillo, pero sin deslumbrar. Para ello se llevaron a cabo numerosos estudios e investigaciones y muchas y variadas simulaciones. El resultado es un sistema de iluminación acorde a las necesidades del edificio y con un complementa la decoración y las estatuas; en el que parece que la luz sale de los objetos no viene de fuera de ellos.

Chuson-Ji se encuentra en Tohoku, una de las regiones afectadas por el terremoto de 2011 que todavía está en proceso de recuperación tras la catástrofe. Toshiba ayuda a este proceso a través del plan “Toshiba ASHITA”, dotado con casi cinco millones de euros y dirigido a apoyar económicamente en todas las zonas afectadas proyectos para la creación de empleo, la recuperación del tejido industrial y la reconstrucción de las comunidades locales. La iluminación de este templo está pensada atraer de nuevo el turismo a la región.

Konjikido es el segundo lugar protegido por la UNESCO que ha sido iluminado con lo último en tecnología LED de Toshiba. La compañía se encuentra ahora en la segunda fase de la instalación de un nuevo sistema de iluminación LED para el Louvre, tras iluminar la Pirámide, las pequeñas pirámides y la plaza de Napoleón. Para este año está previsto que quede lista la nueva iluminación de la sala que alberga la Mona Lisa y el llamado Salón Rojo.

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