Mercados de pulgas de París, con más de un siglo de historia

image

Los llamados ‘mercados de pulgas’ de Saint-Ouen, Porte de Vanves y Porte de Montreuil en París, Francia, son una excelente opción para conocer sobre la historia y la cultura francesa

Como una brújula incompleta que señala los puntos cardinales de la capital francesa, los mercados de Saint-Ouen, el de Porte de Vanves y el de Porte de Montreuil marcan los confines de la ciudad, al norte, al sur y al este, respectivamente, ofreciendo una importante reserva de gangas para los buscadores de tesoros.

Los llamados "Marchés aux Puces" han existido desde hace siglos en París. Ya durante la Edad Media la gente sin recursos seleccionaba, reciclaba y salvaba todo objeto susceptible de ser revendido por unas pocas monedas.

Esta tradición en su versión original subsiste hoy a duras penas, al igual que quienes la practican, a la entrada del mayor centro de antigüedades del mundo, el conocido como Mercado de Saint-Ouen.

Bajo el puente de Puerta de Montmartre, con la "péripherique" (la circunvalación que rodea el área metropolitana de la capital) sobre sus cabezas, decenas de los apodados como "biffins" o traperos se juntan tratando de vender lo que han recogido durante la noche en las calles o en las basuras de la ciudad.

Los llaman "pescadores de luna" por sus incursiones nocturnas aunque, a primera vista, la actividad de estos hombre y mujeres de bajos recursos no tiene poesía alguna.

Centro de antigüedades más grande del mundo

Desde su pequeña tienda de arte, el presidente de la Asociación de Pulgas de París Saint-Ouen, Nicholas Moufflet, lucha por la supervivencia de este mercado de más de un siglo de historia que, reivindica, es el mayor centro de venta de arte y antigüedades del mundo.

Siete hectáreas de terreno albergan una docena de mercados y mil 200 comercios que, pese a abrir sólo tres días por semana (de sábado a lunes) tuvieron el logro de cautivar al director de cine estadounidense Woody Allen para hacer aparecer el mercado en la película "Medianoche en París".

El bazar de Montreuil, en pie desde 1860, tiene un espíritu que no se agota en la capital francesa. De hecho, estos pintorescos lugares donde se puede encontrar lo inimaginable han proliferado por todo el mundo.

El término acuñado para describir estos bazares que hoy podemos encontrar en Munich, Londres o Buenos Aires tiene su propia historia. Cuenta la leyenda que hacia 1880 un buscador de gangas había subido a una de las fortalezas de la ciudad de París para divisar, desde lo alto, los muestrarios, escaparates de chatarra, viejos muebles y harapos que se extendían bajo la muralla cuando, entre extasiado y repugnado al contemplar tanta mugre, exclamó: "¡Caramba! ¡Esto es el mercado de las pulgas!".

El vocablo hizo fortuna y se extendió rápidamente hasta oficializarse, a principios del siglo XX, en la leyenda de las postales que representaban la Puerta de Clignancourt o la avenida Michelet.

Be first to comment