Así viajaremos en avión en el futuro

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El futuro, eso de lo que tanto nos gusta hablar, pero que todavía no llega, porque sino, no sería futuro. Digamos que el futuro será muy distinto en cuanto a la manera en la que viajamos en avión. O quizá no, dependiendo de si las patentes que las empresas fabricantes de aviones finalmente se llevan a cabo o no. Pero si les echamos un vistazo podemos apreciar que hay algunas ideas para el futuro de los aviones que resultan cuanto menos interesantes.

Por ejemplo, parece que uno de los planes que tienen las empresas de diseño es conseguir que la interacción entre pasajero y avión sean más elevada. Ahora mismo viajamos y tenemos la costumbre de pedirnos ventana si queremos apoyarnos en ella o mirar de vez en cuando. En el futuro la ventana será más codiciada debido a que será el medio que proporcione la interacción con los pasajeros. La ventana será una pantalla táctil en la que podremos tocar para acceder a distinta información. Por ejemplo, páginas de Internet donde reservar entradas para espectáculos o guías de viaje a fin de conocer el destino al que nos dirigimos.

Como indicamos, es más que posible que las ventanas empiecen a estar mucho más cotizadas que en la actualidad. Otra cosa de la que se está hablando es del uso de cascos de realidad virtual.

Sería un concepto similar al de las gafas de realidad virtual que se están fabricando que posiblemente triunfarán en el próximo año 2016. Nos pondremos el casco y eso nos introducirá en una experiencia de entretenimiento multimedia para la cual no se necesitará ningún tipo de pantalla, dado que la tendremos directamente dándonos el contenido en los ojos. Es una posibilidad muy firme para ver películas, escuchar música o con el objetivo de acceder a otros contenidos, incluso juegos. Podría garantizar la privacidad máxima y ofrecer una forma más sencilla de tener los asientos ordenados. Lo que no sabemos es si sería un invento muy cómodo para aquellos momentos en los que no tuviéramos el casco puesto.

Otras ideas están menos dirigidas al pasajero y más al avión en sí mismo. Por ejemplo, se ha patentado una trampa para terroristas, que activaría una trampilla en el suelo en la que caería quien estuviera intentando forzar la cabina del piloto. También se trabaja en un escudo que envolvería al avión en un campo de energía para detener las ondas expansivas de explosiones

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