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Zona Cero de Nueva York, un lugar de visita obligada para todos aquellos que acuden a la ciudad
Los peregrinajes a la llamada Zona Cero se han convertido en algo común para el turismo de Nueva York, les guste o no a los residentes locales, informa AP 

NY
 

AP.-Durante años los turistas que visitaban la ciudad de Nueva York iban a Times Square, al edificio Empire State y a la Estatua de la Libertad. Pero desde los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, hay un nuevo lugar por visitar: donde murieron 2.792 personas en el Centro Mundial de Comercio.

Los peregrinajes a la llamada Zona Cero se han convertido en algo común para el turismo de Nueva York, les guste o no a los residentes locales.

Aunque se puede ver muy poco en el lugar, decenas de personas de todo el mundo se esfuerzan cada día por observar desde un muro el profundo hueco en el corazón de la tragedia. Así como las Torres Gemelas eran un lugar histórico, un punto de referencia de Nueva York, también lo son sus cenizas.

Algunos turistas toman fotografías o filman vídeos. Otros leen paneles que describen la historia del lugar y los acontecimientos del 11 de septiembre. Otros permanecen simplemente impresionados.

"Queríamos ver todo lo que hay para ver en Nueva York; el Yankee Stadium, la Estatua de la Libertad. Ahora la Zona Cero también es parte de eso", manifestó Dan Leonard, un turista estadounidense de 56 años, oriundo de Indiana.

"Si usted no lo vio antes (el Centro Mundial de Comercio) y sabe lo grande que era, no podrá captar el hecho de que no esté ahí", sostuvo Cindy T. Francis, otra estadounidense de Carolina del Norte, de 51 años, que visitó la Zona Cero mientras asistía a una conferencia de maestros.

Para aquellos que vieron los ataques por televisión, una visita les ayuda a poner las cosas en perspectiva. Muchas personas piensan que sólo fueron destruidas las Torres Gemelas, cuando en realidad se derrumbaron siete edificios.

"Una vez que usted lo ve en persona puede darse una idea mucho más precisa de lo inmenso que fue este ataque", dijo Cristyne Nicholas, presidenta de NYC & Company, la oficina de turismo de la ciudad.

No a todos les parece bien la idea


Ninguna de las empresas que ofrecen visitas al centro de Manhattan, ya sea en autobús o caminando, mencionan la Zona Cero específicamente. Eso sería desagradable, expresó Nicholas.

"Pero parte del proceso de recuperación emocional de la gente es ver dónde ocurrió la tragedia y asimilarla... Sería una desgracia mucho mayor si los bomberos y los neoyorquinos que murieron ese día fueran olvidados", agregó.

El artista Andy Jurinko, que ha vivido cerca del Centro Mundial de Comercio durante 27 años, está acostumbrado a los turistas. Pero su presencia lo irrita.

Antes de los ataques del 11 de septiembre, les gustaba salir a comer y hacer compras. Ahora "quieren ver los destrozos, quieren tocar el horror. Parados justo frente a mi oficina, aquí... se toman fotografías. Es como Disneylandia", consideró.

Ya se imagina lo que ocurrirá cuando en el sitio haya un monumento adecuado para visitar.

"Ellos dicen que quieren ofrecer un homenaje, pero a veces rendir un tributo significa mantenerse muy lejos", sostuvo.

Durante los seis meses que llevó limpiar el lugar después de los ataques, las autoridades instaban a los visitantes a acudir. La ciudad construyó plataformas especiales de observación y emitió más de un millón de pases para que los turistas pudieran acudir a la Zona Cero.

Pero ahora las plataformas están cerradas y los visitantes pueden caminar alrededor de casi todo el perímetro. Los empleados del sector financiero pasan a toda prisa rumbo al tren subterráneo, los vendedores ambulantes ofrecen fotos de las Torres Gemelas. Algunos días un anciano se sienta en la acera y toca canciones patrióticas con su flauta.

Al otro lado de la pared de cuatro metros de altura _ formada por una serie de paneles de malla galvanizada que permiten ver a través de ellos _ las cuadrillas trabajan para remover las ruinas de un estacionamiento y apuntalar los cimientos de 21 metros de profundidad de un nuevo rascacielos.

La Torre de la Libertad tendrá 541,3 metros de altura y será el edificio más alto del mundo. La Capilla San Pablo, se salvo de Milagro
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Cuando esté terminada, en el 2009, la serpenteante torre de vidrio y aluminio rematada con una aguja de unos 84 metros _ diseñada para evocar a la Estatua de la Libertad _, incluirá 60 pisos de oficinas, 10 de tiendas, una terraza de observación y molinos de viento para generar electricidad.

La piedra angular de la Torre de la Libertad, de 20 toneladas, parece casi desapercibida en medio de vehículos de construcción, rampas y materiales. Su inscripción reza: "Para honrar y recordar a aquellos que perdieron sus vidas en los ataques del 11 de septiembre del 2001, y como tributo al espíritu de la libertad que perdura. Julio 4, 2004".

También se planea construir un monumento permanente formado por estanques de agua donde se reflejen los objetos circundantes.

El monumento, llamado "Reflejando la ausencia", incluirá los nombres de todas las víctimas de los ataques del 11 de septiembre alrededor de los estanques. También rendirá tributo a las seis víctimas del ataque dinamitero de 1993 contra el centro de comercio.

Mientras tanto, se puede encontrar un monumento temporal en Battery Park, a unos cinco minutos de la Zona Cero.

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Uno de los edificios que quedó intacto cuando cayeron las torres fue la Capilla San Pablo, la iglesia más antigua de Manhattan, ubicada al otro lado de la calle.

Durante nueve meses, la parroquia fue utilizada como un refugio donde los rescatistas dormían, comían, se bañaban y lloraban sus penas. Los transeúntes dejaban flores en sus rejas de hierro, y los familiares de las víctimas acudían para dejar volantes buscando noticias de sus seres queridos que nunca regresaron a sus casas.

Cientos de esos objetos están exhibidos en la iglesia, junto con entrevistas, fotografías, banderas y carteles que llegaron de todas partes del mundo para honrar a las víctimas de los ataques.

Pueden verse otras exhibiciones similares en los museos de la policía y los bomberos.

Francis, la turista de Carolina del Norte, comprende por qué su presencia puede enfadar a algunos residentes de Nueva York. Pero "no es como las personas que se detienen a ver un accidente automovilístico", indicó.

"No pienso que la gente venga por curiosa", agregó. "Vienen para honrar a nuestra nación y a la gente que murió aquí. Es un homenaje a nuestros camaradas caídos", concluyó.


 


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